Buenas tardes,

Agradezco a la Directiva de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana, la gentil invitación a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la industria turística nacional.

Dadas las preocupaciones generadas, a raíz de recientes acontecimientos, que han afectado la imagen de nuestro país como destino turístico, iniciaré indicando que la actividad turística mundial, ha probado que supera con rapidez los efectos de las catástrofes naturales, conflictos o situaciones de crisis en la economía.

Pese al daño que se ha hecho a nuestra imagen como destino, estamos seguros de que recuperaremos el dinamismo que ha caracterizado a nuestro sector.

El optimismo que nos anima no es idealista, porque que somos el destino más seguro del Caribe y las cifras así lo demuestran. Lo sustenta también, la calidad alcanzada por nuestra oferta turística, en su aceptación en los diferentes mercados en los que competimos, y por supuesto, en nuestro más valioso intangible, la calidez del dominicano.

El optimismo se sustenta también en el aliento y el apoyo recibido de nuestra comunidad política y empresarial, durante los embates mediáticos. El liderazgo político, con el presidente de la República a la cabeza, y todas las fuerzas políticas de la nación, han sido unánimes en reprobar el fenómeno mediático. Nuestros colegas empresarios, individualmente y a través de los gremios empresariales han dado, un respaldo firme; mereciendo mención especial esta Cámara Americana y la Embajadora de los Estados Unidos de América en la República Dominicana.

Pasando a la dinámica de nuestro sector turismo, un rápido recuento nos muestra que en el ranking de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que incluye 220 países y territorios, en el 2018, la República Dominicana ocupó la posición 50 por llegadas de turistas y la 41 por los ingresos generados por la actividad turística.

En el ámbito regional, tomando a Centro América y el Caribe, donde competimos con 37 destinos, ocupamos la primera posición en llegadas de turistas, ingresos de divisas y oferta hotelera de calidad mundial. De 25.8 millones de turistas llegados al Caribe, en el 2018, el 25% visito nuestro país.

En el año 2018 las llegadas aumentaron un 5.4% a escala mundial, en América crecieron un 2.3% y en el Caribe decrecieron un 1%. Sin embargo, en República Dominicana aumentaron un 6.2%. Generalmente, nuestro crecimiento turístico supera el que se registra a escala mundial y regional.

Permítanme hacer un recuento, de los últimos 18 años, del comportamiento de las llegadas de turistas y los ingresos, dos indicadores fundamentales.

En el período 2000 al 2010 las llegadas de turistas crecieron en un millón, con un incremento anual promedio de 4.3%; y en los años 2010-2018 el aumento fue de dos millones de turistas, un crecimiento promedio de 7.4%. Estos números superan el crecimiento reportado a escala mundial y regional, y muestran el dinamismo de nuestro sector.

Durante años, hemos concitado la admiración de todos los países hermanos de la región, convirtiendo la República Dominicana, en un atractivo destino, en el que crece de manera firme, la inversión extranjera directa en turismo. En estos momentos, contamos con 5,400 habitaciones hoteleras en construcción y que abrirán sus puertas en los próximos 18 meses.

Este historial de éxitos no es una casualidad y no tengo dudas en afirmar que constituye una sólida plataforma para seguir adelante, a pesar de que navegamos en un entorno internacional complicado; y de que hayamos enfrentado, circunstancias adversas en mercados específicos, provocadas por situaciones circunstanciales, magnificadas y presentadas en estilo sensacionalista, a pesar de que como se ha demostrado no tienen fundamento.

La industria turística a escala mundial, ha mostrado una gran resiliencia. Esa capacidad de adaptarse a los cambios y superar los obstáculos, también ha caracterizado el desarrollo turístico dominicano. Por ejemplo, en nuestro caso, superamos el impacto negativo de la Primera Guerra del Golfo y la Operación Tormenta del Desierto en 1990; el ataque a las torres gemelas de Nueva York en el 2001; la crisis con el mercado inglés del 2005 y los efectos de la caída de la economía en nuestros principales mercados emisores en el período 2008-2009.  Creo firmemente, que las dificultades de estos días son pasajeras y nos dejará más fortalecidos.

La rápida recuperación de situaciones críticas en años recientes fue posible y lo será nuevamente, porque tenemos una buena plataforma y porque hicimos correctamente la tarea. Con esta reflexión no pretendo negar, que tenemos una agenda con importantes asuntos pendientes, porque en turismo la tarea nunca termina y para competir, la renovación debe ser constante y continua. En la industria turística no existen zonas de confort porque es un sector en que el cambio es permanente.

¿Qué hacer? Es la pregunta siempre presente, en especial en los momentos particularmente difíciles, como los que hoy atravesamos. En ASONAHORES estamos enfocados en lo siguiente:

  • En coordinar las respuestas con el Gobierno y el Ministerio de Turismo y señalo expresamente dos sujetos diferenciados, porque Turismo somos Todos y hay tareas que involucran a diferentes áreas del Gobierno.
  • Creación de un comité de manejo de crisis dentro de Asonahores, para mejorar la capacidad de respuestas a eventos como los ocurridos.
  • Establecer canales de comunicación directos y compartir información con otras entidades.

Desde ASONAHORES estamos dando el apoyo logístico y económico a las autoridades, para elevar la calidad de las infraestructuras, servicios y procesos de atención al turista.

La incorporación de tecnología de primera para ofrecer seguridad perimetral a la zona turística y urbana de Verón, iniciativa que el sector privado realiza conjuntamente con Cestur y el programa 911.

  • Continuamos empujando los temas pendientes del sector, como el ordenamiento territorial turístico, los programas de desarrollo de infraestructura, la adecuación de las regulaciones más importantes que deben ser actualizadas y la colección de proyectos de leyes que cursan en el Congreso y afectan al sector, entre otros.
  • En el Consejo Nacional de Competitividad haremos énfasis en producir una revisión detallada de los factores que determinan la competitividad del turismo, tomando como base, informes independientes como el reporte anual del Foro Económico Mundial.

Ahora bien, todas estas acciones son complementarias a la acción central que hemos emprendido y que hoy me complace anunciar. Asonahores, acogiendo una iniciativa de sus socios inversores, hoteleros agrupados en Inverotel, ha creado un Fondo de Promoción Turística, para la ejecución de un programa de promoción de los destinos del este del país, que complemente las acciones de promoción ya en marcha que ejecuta el Ministerio de Turismo, y que permita reposicionar el producto turístico dominicano, para lograr su pronta recuperación. Este fondo, con una meta inicial de Cinco millones de dólares, tiene ya recursos comprometidos por Dos millones quinientos mil dólares.

ASONAHORES ayudará también, a estructurar iniciativas como esta, para las demás regiones turísticas interesadas.

Es un momento, para acelerar el paso en la agenda turística y evitar, que la agenda política en marcha nos paralice.

Estamos conscientes de lo que significa la industria turística para la economía dominicana y no escatimaremos esfuerzos para revertir los impactos negativos circunstanciales y fortalecer la competitividad del producto turístico dominicano.

Sabemos por experiencia, que si cuesta mucho llegar a la cima, es mayor aún el esfuerzo necesario para mantenerse. Somos un sector privado comprometido y estamos dispuestos a hacer la tarea. ASONAHORES y en todo el sector turístico estamos conscientes de nuestra responsabilidad con el país y la estamos asumiendo.

Agradecemos a todos los dominicanos por su apoyo y colaboración, durante todo este proceso. Los hechos han demostrado que este país necesita del turismo y vive del turismo.

¡PORQUE EL TURISMO SOMOS TODOS!

Muchas gracias.

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